La culpa siempre es del otro... ¿o no?

La culpa siempre es del otro... ¿o no?

Editorial

Article d'opinió publicat al diari La Vanguardia el 25 de març del 2009

25/03/09 · David Garrofé, secretari general de la Cecot


LA CULPA SIEMPRE ES DEL OTRO... O NO?
 
Me comentaba un eminente teólogo que el primer pecado conocido de la humanidad fue el del endiosamiento, es decir, saltarse las normas divinas, pero que el segundo fue el de la irresponsabilidad. Ya en el Génesis, cuando Dios recriminó a Adán que comiera del fruto prohibido, este se justificó con que la culpa era de Eva y del propio Dios por haberla creado como “pareja idónea”. Espectacular reacción de nuestro antepasado por la que pagó un alto precio: perder el paraíso, el mejor estado posible de bienestar. Como podemos ver, el tema viene de lejos y todos los descendientes de Adán arrastramos en nuestro código genético esta cualidad tan humana de culpabilizar a nuestro prójimo de nuestros errores, en lugar de asumir nuestras responsabilidades y actuar diligentemente para corregir sus efectos.
 
Hace muchos años que el mundo empresarial viene reclamando reformas estructurales para garantizar un crecimiento sano y sostenible de nuestra economía, pero siempre hemos obtenido la misma respuesta: ahora no toca. Lo malo es que NUNCA TOCA. Ayer porque con una economía boyante no parecía necesario y hoy porque el coraje necesario para emprender esas reformas brilla por su ausencia. El resultado es claro: una pérdida de competitividad alarmante y un millón de parados más en un año. Adiós paraíso. Y por si fuera poco, nuestros colegas de la OCDE y las entidades de rating, no solo nos han rebajado la solvencia, sino que nos han rebautizado con el nombre de PIGS, que me abstendré de traducir por razones obvias.
 
¿Donde están las medidas extraordinarias para situaciones excepcionales? Más allá de ayudar a inyectar liquidez al sistema financiero ¿Donde están los grandes acuerdos de estado que en otros momentos salvaron a este país? ¿Cuantas empresas tendrán que cerrar y cuantos puestos de trabajo se tendrán que destruir para que reaccionemos?
 
Y aún me gustaría ir más allá, ¿está el liderazgo social ejerciendo su rol en esta crisis? Más bien da la impresión de estar desconcertado, anestesiado, esperando que los gobiernos actúen y saquen al país de la actual situación. Pero la responsabilidad social en mayúsculas, y la propia filosofía de la economía de mercado, requiere de nuestros líderes sindicales y patronales una decidida y unánime voluntad para marcar los grandes ejes, llegando a acuerdos que transmitan a nuestra sociedad la esperanza en el futuro. Empresarios y trabajadores lo agradecerían y nuestra clase política, se sumaría sin dudarlo, cerrando filas ante un proyecto de consenso.
Creo que hay que dejar de “soñar” y asumir la responsabilidad de tomar el timón con nuestras propias manos. Que nadie se quede esperando a que los gobiernos le saquen las castañas del fuego, que nadie se escude en que la culpa es del otro para justificar sus propias omisiones. La batalla será dura y solo los mas fuertes sobrevivirán, los que sepan leer e interpretar las nuevas claves del nuevo ciclo que ya ha comenzado, de estos, será el paraíso.